ÓPTICA POLÍTICA

La historia política de Venezuela, no solo es convulsa, sino que allí podemos encontrar los factores de poder que intervinieron en el devenir de los dos últimos siglos para ir hilvanando todo el proceso que forma el entretejido hilo político que nos ha llevado a la catástrofe actual que padece el país por sus cuatro costados. Saltándome la historia conocida y amañada que cubre el período que abarca de 1810 a 1947, nos situamos en el comienzo del gobierno de la Junta Militar que tomó las riendas del país a partir de 1948 debido al derrocamiento del gobierno democrático de Isaías Medina Angarita el 18 de octubre de 1945 en el que estuvo implicado el partido Acción Democrática. Los siguientes tres años Venezuela es gobernada por una Junta Cívico Militar hasta que en 1948 es elegido el novelista Rómulo Gallegos con más del 80 % del voto popular para ejercer la Presidencia de Venezuela. Nueve meses después de su elección es depuesto del cargo por un golpe de Estado encabezado por el General Carlos Delgado Chalbaud que encabeza una Junta Militar junto a los Generales Luis Felipe Llovera Páez y Marcos Pérez Jiménez. Tras el asesinato en 1950 del General Carlos Delgado Chalbaud, es escogido por la Junta Militar como Presidente interino de la República el Dr. Germán Suárez Flamerich. Dos años después gana las elecciones el General Marcos Pérez Jiménez que, tras cumplir cinco años en la presidencia, convocó a un plebiscito en 1957 con intenciones de alargar su período por cinco años más, pero fue derrocado el 23 de enero de 1958.

El propósito de este breve resumen de nuestra historia es para que las generaciones actuales empiecen a encontrarle sentido a la Venezuela de hoy. Un país que ha pasado dos siglos entre golpes militares y cívico militares, tuvo un “descanso” democrático durante cuatro décadas. Cuarenta años de gobiernos civiles elegidos por voluntad popular es el balance político que inició Don Rómulo Betancourt, padre de la democracia venezolana, a partir de 1958, culminando con la elección del Teniente Coronel Hugo Chávez Frías en 1998. Pareciera que, los venezolanos hubieran vivido una agonía en el período democrático y les hacía falta la necesidad de sentir la otrora bota militar encima de su cuello.
En todo este período los venezolanos cometimos dos gigantescos errores políticos: uno, el haber derrocado al General Marcos Pérez Jiménez en el momento que lanzaba su programa de grandes inversiones en infraestructura y desarrollo industrial que se conoció como “El Nuevo Ideal Nacional”. Ese ambicioso programa no había duda que el General Pérez Jiménez lo hubiera llevado a buen término, si sopesamos las grandes obras de infraestructura que ya había realizado sin programa alguno. Este brillante General tachirense cuyas notas en la Academia Militar de Venezuela aún permanecen insuperables en su promedio, fue sin duda un hombre que hubiera llevado al país hacia su grandeza exhibiendo el más alto índice de desarrollo económico a nivel mundial. Anticomunista hasta los tuétanos, la historia lo reivindica como uno de los mejores gobiernos que ha tenido Venezuela, a despecho de todos los partidos políticos que lo combatieron. Derrocado Pérez Jiménez en el preciso momento que empezaba a ejecutar su plan del “Nuevo Ideal Nacional” entra en escena un hombre que descuella en la clase política de Venezuela, anticomunista a muerte y de inteligencia superior, como fue Don Rómulo Betancourt, padre de la democracia en Venezuela. Pero nuestros políticos, en sus ambiciones personalistas, se convierten en el germen de la destrucción del país y de su propia destrucción. Después de que con enormes sacrificios y sabiduría política, Rómulo Betancourt estabiliza al país y lo conduce por el camino democrático, volvemos a cometer el segundo funesto error histórico en la política venezolana como fue el derrocamiento del presidente Carlos Andrés Pérez iniciando su segundo gobierno, en el preciso momento cuando se había armado un gigantesco programa de desarrollo, bajo un plan concebido por un gabinete económico estelar, conformado por los mejores talentos de Venezuela, encabezado por el brillante economista Miguel Rodríguez Fandeo, mejor conocido como Miguelito Rodríguez. La miopía de la clase política venezolana es la culpable de esta catástrofe que estamos viviendo hoy en día, quedando registrado para la historia los dos grandes momentos en los que Venezuela tiró su crecimiento económico por el despeñadero de la incertidumbre que nos ha conducido a este hundimiento moral, social, económico y político que hoy exhibe ante un mundo perplejo, que no se explica, cómo el país más rico del mundo pasó en menos de dos décadas a ser uno de los más pobres del planeta.

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